Banco Matero: el objeto que invita a frenar
Un banco que no se diseñó para sentarse, sino para volver al mate en su estado más puro.
En Mestizo no empezamos diseñando muebles. Empezamos diseñando momentos.
El Banco Matero no nació como un banco. Nació como una pregunta: ¿Puede un objeto invitarte físicamente a bajar el ritmo y volver a la forma más simple y tradicional de tomar mate?
Porque antes de las mesas, antes de los sillones, antes de la velocidad cotidiana, el mate se tomaba sentado en un tronco, en un banco bajo, sin apuro y mirando el entorno. Ahí empieza esta historia.

La estructura: tres patas y nada más
La base del banco está hecha en acero fundido y resuelta como un trípode de tres patas. No es casual. El trípode es la estructura más estable que existe con la menor cantidad de apoyos. Es primitivo, directo y honesto. Esa base sostiene lo que verdaderamente importa: un tronco macizo de madera.
El tronco no se diseña. Se encuentra.
La parte superior del banco no se fabrica. Se elige. Cada tronco tiene su historia, su veta, su densidad, su carácter. Puede estar quemado, resaltando su textura y su fuerza, o simplemente curado, respetando su estado natural. Eso depende de la impronta del artesano que lo trabaja. Por eso no hay dos Bancos Materos iguales. Y eso no es un detalle: es el concepto.

Industria abajo, naturaleza arriba
Como en muchos objetos de Mestizo, aparece el cruce de mundos: abajo, la precisión y el peso del acero fundido; arriba, la materia viva, orgánica y única de la madera. No compiten. Se equilibran. El acero sostiene. La madera invita.
Diseñar una postura, no un asiento
El Banco Matero está pensado para una altura y una escala muy particulares. No es un banco alto. No es un asiento formal. Es una pieza que te lleva a una postura más baja, más calma, más contemplativa.
Te obliga a sentarte distinto. Y al sentarte distinto, cambia la forma en que tomás mate. Más cerca del suelo. Más cerca del tiempo.

Recuperar la tradición mansa del mate
Este objeto busca reflotar algo que se fue perdiendo: la forma mansa y pasiva de tomar mate. Sin mesa. Sin apuro. Sin distracciones. Solo el mate, el cuerpo y el momento. Puede ser un ritual compartido. O puede ser un acto solitario de placer. En ambos casos, el banco funciona como una pequeña ventana para tomarse un tiempo. Y ahí es cuando el objeto cobra sentido.
Un objeto que no busca protagonismo, sino pausa
El Banco Matero no pretende llamar la atención. Pretende hacer algo mucho más difícil: invitarte a frenar.
No diseñamos asientos. Diseñamos experiencias.
El Banco Matero no es un banco. Es una excusa física para volver a la tradición más simple del mate.

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